jueves, 23 de julio de 2009

La Bruja y el Caballero..

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques. El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil. La pregunta era: -¿Qué quiere realmente la mujer? Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre mas sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente. A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte... en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues sólo ella sabría la respuesta. El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios. Llegó el ultimo día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera.
Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el más íntimo amigo de Arturo. El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima; tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas y hacía ruidos obscenos. Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda. Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: -Lo que realmente quiere la mujer es ser soberana de su propia Vida Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad que el joven rey Arturo estaría a salvo. Y así fue, al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad. Pero menuda boda fue aquella... asistió la corte en pleno y nadie se sintió más desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso mientras que la vieja bruja hizo gala de sus peores modales: engulló la comida directamente del plato, emitió ruidos y olores espantosos, reía estridentemente, se expresaba con las peores obsenidades, etcétera. Llegó la noche de bodas y cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardando a que su esposa se reuniera con él, apareció ella con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver. Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido.

La joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo. -¿Cuál preferirías para el día y cuál para la noche? Qué pregunta cruel! Gawain se apresuró a hacer cálculos... ¿Querría tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿O prefería tener de día a una bruja y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal? ¿Tú qué hubieras preferido...? ¿Qué hubieras elegido? La elección que hizo Gawain está más adelante, pero antes de leerla toma tu decisión... El noble Gawain replicó que LA DEJARÍA ELEGIR POR SÍ MISMA. Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama, de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.

domingo, 19 de julio de 2009

¡¡¡FELIZ DIA DEL AMIGO!!!


Amigo... No es aquel que esta siempre a tu lado,

sino aquel que siempre te toma de la mano

caminando contigo, entre penas y alegrías.

Amigo... No es hipocresía, traición, ni mentira,

es una amistad limpia y sincera que apoya,

que fortalece, con una palabra de cariño.

Amigo... No es de un día, un mes, ni de un año,

ni hay tiempo ni espacio, es para toda la vida,

y permanece en lo profundo de tu corazón.
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Amigo... No es aquel que te impone condiciones,

sino aquel que con amor te brinda una bella amistad,

que aun estando lejos te demuestra que le importas.

Amigo... No es quien le importa cuanto tienes,

sino aquel que te acepta tal como eres con una sonrisa

que vale mas que cien monedas.

Amigo... No es quien te habla de sus penas,

Sino quien escucha las tuyas para luego compartirlas

y darse la mano entre lágrimas y risas.

Amigo... No es quien te quita la Fe y te desanima,

sino aquel que te ve caído y con afecto, fuerza y cariño

te levanta, te anima, te grita… Arriba y Adelante, Amigo@.



jueves, 16 de julio de 2009

LA LEYENDA DEL FUEGO


Hace mucho tiempo, cuando ni el sol ni la luna se habían creado
y del cielo no colgaban todavía las estrellas, el mundo estaba sumido en la más absoluta oscuridad. Por aquel entonces sólo vivían en nuestro planeta seres mitológicos como los elfos, ogros, enanos, etc. Para ver utilizaban antorchas y los árboles estaban desnudos, sin hojas ni flores que adornasen sus largas ramas,
que se alzaban hacia el cielo, como si buscasen la luz para poder ser más que unos simples troncos que no daban señales de vida. Era pues, un planeta triste y silencioso. Cierta vez, el dios que reinaba sobre los elementos, se enamoró de un hada de extraordinaria belleza. Cuando su amor se vio correspondido, se casaron, a pesar de que estaba muy mal visto entre seres de distinta raza. Ellos eran felices, pues se tenían el uno al otro, pero el hada deseaba ser madre y se empezó a sentir muy desdichada, porque sabía que era imposible. Todo esto lo supo una ninfa amiga suya y le propuso un trato: podría tener hijos, pero todos pertenecerían a la raza de las ninfas. El hada aceptó, pues su deseo de ser madre podía con cualquier impedimento. Pasó el tiempo y el hada quedó encinta. Luego llegó la hora del parto. Primero nació una ninfa que tenía el don de la belleza y que representaría el elemento del agua. Luego otra que sería muy inteligente y que representaría la tierra. Poco después, nació la ninfa del aire, la más ágil y rápida. Y por último una que sería la más bondadosa, cuyo elemento era el fuego. Las cuatro ninfas de los elementos fueron criadas por sus padres y tuvieron una infancia muy feliz. Cuando se hicieron mayores, su madre las envió para que convivieran con el elemento de cada una y éstas partieron a los pocos días. Un año después, las cuatro hermanas se encontraron. Después de multitud de abrazos y risas, decidieron contar cada una su experiencia. Habló primero el agua, la primera en nacer: - Yo he visto manantiales y cataratas. He visto el rocío de la mañana y la fresca lluvia. Me encanta el elemento que represento. - Pues yo -dijo la tierra, que era la siguiente- he visto grandes montañas. He entrado en bellas cuevas y me he tumbado en la fina arena de la playa. Mi elemento es hermoso. - Yo, como ninfa del aire -dijo la siguiente- he oído ulular al viento y lo he sentido acariciando mi piel. Ha jugado con mis cabellos, ¿no es maravilloso?. Las tres ninfas, que ya habían acabado su relato, callaron, esperando oír la historia de su hermana. Como no decía nada, le preguntaron: -¿Y tú qué has visto?, ¿cómo es el fuego? Ésta aguantó las lágrimas, horrorizada de la experiencia que había vivido. Pero decidió compartir su congoja con sus hermanas. - ¡Ha sido horrible! He visto monstruosos rayos que rompían en el cielo y que hacían temblar todo con su sonido. He visto a las llamas quemar los bosques y casas, destruyendo todo a su paso y matando a mucha gente. Lo he pasado muy mal. Odio el fuego, ¡lo odio! Sus hermanas, que eran crueles y no sentían compasión le, respondieron: - Eres pues, un ser malvado. No te queremos con nosotras y nadie querrá estar contigo. Deberías irte lejos de aquí. Eres una deshonra para nuestra familia. Al oír esto, la pobre ninfa del fuego se fue, llorando sin consuelo. Sus hermanas pensaron que moriría de dolor y, al poco tiempo, volvieron a casa. Sus padres las recibieron con gran alegría, pero echaron en falta a su hija pequeña. Cuando les preguntaron por ella, las tres ninfas mintieron y dijeron que no la habían visto. La madre decidió salir a buscarla y a todo el mundo le preguntaba por su hija perdida. Un ser pequeño, redondo y de grandes ojos había estado presente en el encuentro de las cuatro ninfas y se lo contó todo. El hada se marchó llorando al enterarse, dando a su hija por muerta y decidió castigar a sus tres hijas. Creó las inundaciones, los terremotos y los huracanes y las ninfas se sintieron muy desgraciadas. Pero la ninfa del fuego no había muerto.
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Cuando se separó de sus hermanas voló y voló hacia el cielo, como queriendo huir de aquel mundo. Y cuando no pudo más y se creyó morir, una luz inundó todo su cuerpo, una luz tan grande que alumbró la Tierra, aunque la había dejado muy, muy atrás. Y la estela que dejó mientras volaba se convirtió en lindos luceros. Así pues, se había transformado en el sol y su rastro en las estrellas. Y con su luz en los árboles brotaron hojas, frutos y flores de todos los colores y muchas plantas muy diversas. Nacieron multitud de animales y la Tierra se convirtió en un planeta hermoso. Cuando volvió a ver una tormenta se asustó un poco, pero su luz traspasó las gotas de lluvia y se deshizo en mil colores: el primer arco iris. La ninfa del fuego no se volvió a sentir desgraciada,
pues ella, el sol, era fuente de vida y disfrutaba viendo desde allí arriba todas las cosas
bellas que había creado. Su madre se sintió muy feliz, pues su hija había comprendido la importancia de su elemento, a partir del cual se obtiene todo lo demás, que le da vida a todo y que nos permite observar las maravillas de la naturaleza. Y para no perderla nunca de vista creó un gran espejo que reflejase a su hija cuando se escondía en el horizonte y le llamó Luna. Hoy en día el sol nos inunda con su luz cuando es de día, y cuando éste se pone salen la Luna y las estrellas y todos miramos hacia arriba para contemplar tanta belleza. Y es entonces cuando nuestra amiga se siente más feliz.. (Por Buttercup)


miércoles, 8 de julio de 2009

La Reina Vendrá.


El día se anunciaba con los primeros rayos de sol que atraviesan los cristales, inundando mi habitación con un tímido color naranja.Por costumbre, intento levantarme y en ese instante recuerdo que es domingo, me puedo quedar mas, ya que es el día que dedico para mi, para darme los gustos. Ya saboreando el volver a dormirme, me recuesto lentamente, y en ese momento, con tremendo asombro veo que no estoy solo en la cama, una mujer está placidamente dormida, casi acurrucada, con su brazo en mi cintura y su manito en mi pecho.Mi mente trata en vano de entender, o recordar, si es que hay algo que deba recordar. Impactado por el hallazgo, por un momento, me quedé inmóvil hasta en el pensamiento, solo mi corazón parecía escucharse en aquel cuarto, ese mismo corazón que gritaba su deseo de que esa mujer, fuera ella, mi reina.Su cabello oscuro, lacio y medianamente largo, le cubría el rostro, su respiración suave y pausada, casi imperceptible, denotaba la profundidad de su sueño, era la imagen mas parecida a la de un ángel que pueda recordar, hasta el exquisito y particular aroma de su piel parecía angelical, un aroma que sin duda a partir de hoy reconocería entre miles. Una mezcla de sensaciones corrían por mi ser, ansiedad, curiosidad, embelesamiento, emoción, y algunas otras que se entrelazaban llevándome un poco a la confusión.Incliné la cabeza, acompañando su posición, para poder así tratar de identificar a mi anónima compañera, mientras mi mente ya había acoplado a los gritos de mi corazón, y se habían transformado en un dúo que no me dejaba razonar. Estuve unos instantes observándola, pero mi esfuerzo fue inútil, su cabello no me permitía ver, y mi ansiedad, seguía creciendo, lo único que me sosegaba era la belleza de aquella imagen. Me falto coraje para tocarla, sentí miedo de que fuera una ilusión y desapareciera, tan por arte de magia, como por el que había aparecido.Tratando de tomar un segundo para ordenar mis pensamientos, despacio me volví a recostar, pero la confusión aumento a su punto máximo, al comenzar a ver en donde estaba.Todo había sucedido tan rápido, todo había sido tan raro, que no había puesto atención en lo que me rodeaba.Aquella no era mi habitación, ninguna de mis cosas estaban ahí, era mucho mas hermosa, y decorada con un delicado gusto, se podía ver la mano de una mujer sensible en esa obra. Todo a mi alrededor había cambiado, pero yo, sentía que lo conocía, como si realmente viviera allí, como si supiera la historia de cada cosa que había en ese cuarto, incluso sabía como era el resto de la casa, sus alrededores, su vecindario, en realidad, todo parecía estar en mi memoria.Por momentos sentí la sensación de estar volviéndome loco, ya no podía distinguir lo que tenia en la memoria, ya no sabía diferenciar una realidad de la otra, parecían estar las dos corriendo juntas, como si fueran dos vidas paralelas. Respire hondo, trate de calmarme, y una vez mas, vino a mi mente la presencia de la dama misteriosa. Ahora ya podía ver la imagen total, el todo de la situación, y aunque eso, no significara que la entendiera, me gustó, me gustó estar allí, y no importó como había sucedido, era mágico, era incomprensiblemente mágico.Ya habiendo aceptado lo que pasaba como la realidad que estaba viviendo, el dúo comenzó a gritar de nuevo y esta vez también yo me adherí a aquel deseo.Lentamente, acerque mi mano hasta su cara, y con todo cuidado para no despertarla, fui corriendo su cabello, mi corazón parecía salirse de mi cuerpo, antes de alcanzar a verla cerré los ojos y desee que fuera ella, que si alguien tenia que ser, que fuera la dueña de mi alma, que aunque miles de kilómetros nos separaban, la magia lo podía solucionar, ahora, en este instante.Con ansia y con miedo, abrí los ojos, y la pude ver, la pude reconocer, y la imagen del ángel se reafirmó, mi corazón vibró, y una gran emoción inundó mi pecho, era ella, era mi reina, la dueña de mi alma, mi amor lejano, mi mas cercano amor.La magia había sido completa, no se había guardado nada, no podía creer lo que estaba viendo, pero inmediatamente comencé a disfrutarlo. Sin tocarla la observé, la contemplé queriendo grabar a fuego aquella imagen en mi memoria, todavía sentía miedo de que todo desapareciera como vino.No se cuanto tiempo la adoré con mi mirada, por que el tiempo dejo de correr cuando descubrí que era ella. Lo que tanto había soñado, lo que tanto había deseado, lo que tanto había imaginado, ahora estaba sucediendo, y una dulce paz comenzó a fluir en mi, quería que ese momento de detuviera en el tiempo, quería quedarme ahí para siempre.Pero me di cuenta, que recién comenzaba el día, y que tal vez podría seguir en aquel mundo de maravilla. Con todo el amor del mundo, acaricié su mejilla con las yemas de los dedos, casi sin tocarla, y con voz muy bajita comencé a llamarla. Sólo un pequeño gemidito, fue la respuesta que me dio, y acomodó la cabeza contra mi pecho, abrazándome mas fuerte.Volví a llamarla y esta vez si comenzó a abrir sus hermosos ojitos negros, yo no sabía como reaccionaría ella al ver lo que estaba sucediendo. Increíblemente, me habló como si esa fuera su vida diaria, de modo que decidí olvidarme de mi vieja memoria y quedarme en esta, que lógicamente era en la que deseaba quedarme.Nos levantamos, desayunamos, y para ella no parecía haber nada extraño aquel día, yo en cambio, si bien sentía que tocaba el cielo con las manos, no podía dejar de llamarme la atención, pero no quería averiguar mucho, en realidad.Todo sucedía como siempre había deseado que fuera, inclusive aun mejor, su belleza, su frescura, y su candor, eran muchísimo mayor al que yo imaginaba. Cada vez que ella no lo notaba, trataba de observarla, de contemplar su belleza, por primera vez en mi vida me sentía pleno, solo su presencia alcanzaba para colmarme de dicha. Mientras recogía las cosas del desayuno, de tanto en tanto, me miraba y esbozaba una sonrisita, que producía un destello de alegría en mi corazón.Luego salimos a caminar de la mano, por la avenida que va hacia el mar, como todos los domingos de mañana, no entiendo como lo se, pero recuerdo que lo hacemos siempre.Durante casi dos horas conversamos sin parar, hicimos planes, soñamos hijos bellísimos, y nos quedamos mirando el mar, disfrutando de la paz que brindaba aquel paisaje.El azul intenso del cielo con las gaviotas revoloteando, que brillaban de una manera especial, bajo aquel sol de verano, invitaban a quedarse.



La suave brisa acariciaba trayendo su perfume, cualquier poeta encontraría inspiración en aquel marco tan hermoso.Por momentos me asaltaba el miedo, miraba el reloj, y pensaba cuanto duraría, o sería para siempre, lo estaría imaginando, y que pasaría cuando se termine. Pero ¿por que mostrarme algo tan perfecto, si después lo tengo que perder? ¿No es eso peor, acaso?Al menos el que no lo conoció, no sabe lo que perdió, pero para mi perder esto, sería terrible. Y luego de un instante comencé a razonar, y a darme cuenta de que por juzgar la situación, había dejado de disfrutarla, y volví, y me sumergí nuevamente en el éxtasis del presente. En ese momento ella me miró y me dijo: -Te das cuenta como somos los seres humanos, cuando tenemos algo bello, inmediatamente, le buscamos los porqués, olvidando el placer de tenerlo.Quedé helado al escucharla,- como supo lo que estaba pensando. Entonces ella, sí sabe lo que esta pasando, ella siempre supo lo que estoy viviendo-, pensé, y mil ideas corrieron por mi mente, un frío me recorrió la espalda, y no pude pronunciar respuesta alguna, pero entonces felizmente prosiguió, - Por suerte nosotros no somos así, disfrutamos lo que tenemos, mira con que poco somos felices, un día de sol, un mar y solo estar juntos. El alma me volvió al cuerpo en ese instante, y con ella la tranquilidad, pero alcanzó para que entendiera el mensaje, la vida nos hace eso, siempre nos da mensajes, y casi nunca los escuchamos, ni le hacemos caso, que distinto sería todo si atendiéramos de vez en cuando los mensajes que nos da la vida, por lo pronto, yo lo escuche, y tratare de disfrutar lo que tengo hoy, el mañana, aun no esta escrito, así que quien me dice que no sea mejor.Como dos chicos bajamos a la playa y jugamos, escribimos nuestros nombres, hicimos corazones en la arena y hasta nos metimos vestidos al agua, las olas parecían entendernos, jugando con nosotros. Cuando la ropa se secó, ya estábamos mirando el atardecer, abrazados en la playa, viendo como se fundía el sol en un horizonte rojizo. Decidimos volver, y nuevamente los viejos robles de la avenida nos vieron caminar de la mano. Después de cenar nos sentamos en el patio, bajo un cielo despejado y cubierto de estrellas, me quedé extasiado mirándolas, y así nos quedamos los dos en silencio, muy juntos. De pronto algo extraño me corrió por el cuerpo, y comencé a sentirme cansado, ella lo noto pero le asegure que no era nada, que estaba perfectamente, aunque yo sabía que no era así. Pareció convencerla mi respuesta y me pidió que buscara su estrella, observe el cielo, pero no podía recordar, no recordaba cual era su estrella, y empecé a ver que tampoco ya estaban en mi memoria el lugar, ni el vecindario, quería, intentaba pero era inútil, se estaban yendo, y no podía hacer nada. Con dolor mire nuevamente las estrellas y de pronto una lanzo un lento destello y me arriesgué, - Allá, ahí está, esa es la tuya, dije confiado y expectante a la vez.- Es hermosa Sirio, verdad, cuando era chica siempre decía que era Ankhesenamon, la esposa de Tutankamon, y que cuando muriera, mi espíritu junto con el de mi amado esposo descansarían en esa estrella, en Sirio.Mi mente seguía turbada por lo que estaba sintiendo, y solo le respondí con una sonrisa, notó que no me encontraba bien y me toco el rostro y me dijo que estaba haciendo un poco de frió, me sugirió entrar pero no quise, y opto por traerme un abrigo.Casi sin darme cuenta, con la mirada perdida en la inmensidad de aquel universo repleto estrellas, comencé a hablarle a Dios, -Dios, por favor no, no permitas que termine, mi vida sería una agonía si esto se acaba, nada tendrá sentido si ella no está, permíteme seguir aunque sea un poco mas, por primera vez he sido feliz, ten piedad, por favor no me la quites ahora. Y unas lágrimas corrieron por mi rostro, lágrimas que tuve que esconder, para que ella no las viera al volver.Trataba de recorrer mi memoria en busca inútil de datos que ya no estaban, queriendo volver atrás el tiempo.Una sensación de angustia me comenzó a invadir, y cuando ella regresó le pedí que me abrazara tan fuerte como pudiera, que me prometiera que siempre me iba seguir amando, y le dije que pase lo que pase, siempre la amaría. Lógicamente ella no entendía que sucedía, y me pidió que nos fuéramos a dormir, mejor, que era tarde y hacia frío.Yo no quería, deseaba verla, observarla, adorarla y detener el tiempo en ese instante.Sentía miedo, lo que mas amaba en la vida estaba por esfumarse, y no sabia si alguna vez la volvería a ver, las imágenes de todo el día pasaban por mi mente como una película en cámara lenta.Nos acostamos, conversamos y volvimos a reírnos, lentamente el sueño nos fue venciendo y solo recuerdo que un ruido me despertó, la quise abrazar y . . . , ya no estaba., miré a mi alrededor y nuevamente era mi habitación. Me senté y observé, pero nada de ella estaba, por un momento me quedé pensando, y recordando. La añoranza y la alegria se mezclaban, trataba de recobrar todos los detalles, de atraparlos y guardarlos en mi. Y aun sentado en la cama, de pronto entendí, todo había sido un sueño, sin duda el mas hermoso sueño que pudiera existir, solo un paseo por el mundo de los deseos, pero un sueño al fin. Con la mirada perdida, me volvi a recostar, y al apoyar la cabeza, una sonrisa se dibujo en mi rostro, pues aquel aroma, ese tan especial que supe que reconoceria entre miles, estaba ahí, en la almohada. Y desde ese dia, cada noche miro a la estrella Sirio y la espero, tal vez algun dia regrese para quedarse.Debemos creer en los sueños, si queremos que estos se hagan realidad, yo se que un dia, volveremos a estar juntos, y ese dia será para siempre....

autor: Jiturbur


jueves, 2 de julio de 2009

MORGANA, LA DUEÑA DE SU DESTINO. MAGOS Y HECHICERAS 3.


Llamada también “Morgue La Faye” y “Fata Morgana”, Morgana, la medio hermana de Arturo, la hechicera, es en realidad una diosa muy antigua en la mitología céltica, vinculada a la Muerte y la Regeneración. Junto a sus hermanas Gliten, Tyrone, Mazoe, Glitonea, Cliten, Thitis, Thetis y Moronoe, integraba una forma de Triple diosa, más conocida como la hermandad de las Nueve Morgens o reinas hadas. Ellas regían la mística isla de Avalon, la Isla de la Fortuna o de la Bendita Muerte. Al igual que las Walkirias, estas mujeres mitológicas conducían a las almas de los héroes muertos en batalla hacia la Isla Sagrada -tal como sucedió con el rey Arturo-,
adonde serían curadas todas sus heridas.
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A menudo, las Morgens eran representadas como sirenas. Jean Markale nos informa que su nombre deriva de la antigua palabra “Morigena” que significa “nacida del mar” (un atributo que la asocia con la griega Afrodita) y advierte, además, que “es posible descubrir en la toponimia francesa un cierto número de ríos o de fuentes que llevan nombres tales como “Mourgue”, “Morgue” o “Morgon”. Esto es quizás porque la antigua palabra celta “Morg” significa mar. De modo que puede decirse que esta triple Morg-Ana, es en realidad la primordial diosa Ana, nacida del Mar.Según Robert Graves y Kathy Jones, la triple Morg-Ana “surgió de la unión de las estrellas y el vientre de Ana”.Muchas veces fue equiparada a las diosas Morrigan y Macha, que presidían las artes de la guerra. En tanto que, como “fata”, controlaba el destino y conocía el de cada persona. Famosa por sus poderes de sanación, su conocimiento de las plantas medicinales y su visión profética, era una chamana capaz de cambiar de forma, tomando el aspecto de diferentes animales para utilizar su poder.
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“Morgana representa aquel lugar profundo de magia curativa en cada uno de nosotros, el centro donde sabiduría y curación fluyen siempre aún en el momento de la muerte –asegura Markale-. La ambivalencia con la cual ella es tradicionalmente representada refleja nuestro propio miedo a su profunda y antigua sabiduría”.“Ella encarna, en cierta medida, la antigua soberanía, ella que es la imagen de esa Diosa Universal que reinaba en el alba de los tiempos –añade-. Los autores de la Edad Media, incluidos los que no escribieron nada acerca de los temas artúricos, lo sabían perfectamente”.En la novela de Marion Zimmer Bradley, “Las nieblas de Avalon” es Morgana quien cuenta la historia de la búsqueda del Grial. En ella, ya no es el hada perversa que conspira contra el poder de Arturo sino una mujer de carne y hueso. Este libro posee la extraña cualidad de que todas las mujeres que lo han leído sienten que no tuvieron en sus manos una novela más sino que estuvieron recordando un lugar en el que estuvieron alguna vez: la isla de Avalon, Ynys Witrin, la mítica Isla de las Manzanas.
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La literatura cristiana convirtió a Morgana de Diosa Soberana en bruja malvada. Zimmer Bradley la rescata como sacerdotisa, mujer sagrada, consagrada a ser la Diosa. En estas historias, está muy lejos de ser dueña de su destino –aunque lo intuye y lo acepta-, ya que continuamente es golpeada por la fatalidad. Primero Viviane y Merlín, luego Morgause y más tarde, Gwengwyfar, su cuñada toman las decisiones más importantes de su vida: el matrimonio sagrado, la crianza de su hijo y un posterior casamiento con el hombre equivocado. Sin embargo, ella se repone a todo ello con fortaleza y en algún momento de su vida llega a ser feliz, con lo que le ha tocado en suerte. El patriarcado la ha obligado a ceder su poder al hombre. A nivel mítico, Morgana comparte sus atributos con la Dama del Lago, y constituye un arquetipo absolutamente vigente en la psique de la mujer moderna, aunque olvidado y relegado en lo más profundo de las sombras: el de la mujer completa en sí misma, que no necesita tener un hombre a su lado para ser quien es. Cuando Morgana se manifiesta es para invitarnos a recuperar la soberanía sobre nuestra propia vida, a convertirnos en los dueños de nuestro propio destino. Es común encontrar a muchas “morganas” condenadas a vivir en la sombra, por temor a que, al igual que a ella, se la convierta en una “bruja malvada” y se la margine. El poder de Morgana reside en sobreponerse, una y otra vez, a todos los golpes de la vida, por duros que sean. Encontrarla en nuestro interior equivale a encontrar esa dimensión en nosotros mismos que vuela por encima de las circunstancias en pos de un objetivo superior, conscientes de que existe un universo infinito, en el cual la muerte es solo una transformación, un cambio de forma, seguros de que nuestro destino está escrito a medias entre la divinidad y nosotros mismas. Si eres mujer y te identificas con ella, en este momento de tu vida, significa que es hora de preguntarte a quién has estado regalando tu propio poder, a quién has estado beneficiando con tu esfuerzo y tus conocimientos para que obtenga sus logros, posponiendo los tuyos. La capacidad de cambiar tu realidad reside en tu interior. Ponte la capa y toma la espada, sube en la barca hacia Avalon, la isla mágica en la cual podrás curar tus heridas y desde la cual volver al mundo, renovada.

La dueña de su Destino.

" Soy la hechicera que permanece bajo la Luna.
Soy el rugido del océano.
Soy la dama que reina.
Soy la lluvia de la hierba.
Soy las estrellas que brillan arriba
Soy la visionaria de la suerte.
Soy la fuerte guerrera que empuña la espada.
Soy una eterna hechizera.
Soy una mujer que elige.
Enseño los secretos de la alcoba.
Soy el placer.
Soy la bruja que entiende el poder del amor.
Soy Morgana.
Siempre he estado viva.
No hay nada que yo no haya sido."

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