miércoles, 29 de abril de 2009

Los Guerreros del Faraón.

(infante egipcio)

En el Imperio Antiguo, el ejército del Antiguo Egipto se denominaba ‘’mesha’’, cuya traducción viene a ser “agrupación de fuerzas”: y efectivamente, eso era, unos grupos que se reunían en caso de necesidad para apoyar a pequeñas unidades permanentes. Este ejército tenía entre sus funciones la protección de fronteras y del comercio marítimo, pero también la realización de todo tipo de trabajos públicos. El empleo de soldado no era muy popular en el Antiguo Egipto, cuyos habitantes eran más campesinos que guerreros. Pero para defender las cosechas del delta de las invasiones asiáticas, o, desde el oeste, de las libias, tuvieron que crear muy pronto un ejército, que se convirtió en permanente. Si los futuros oficiales eran alistados entre la clase media, los soldados de infantería procedían de las clases más desfavorecidas, porque ser soldado del Faraón les resultaba ventajoso. Los soldados de la infantería fueron llamados literalmente Infantes Cada soldado debía "luchar por su buen nombre" y defender al faraón, otorgándosele si combatía bien un título o condecoración llamado "El Oro del Coraje". Si mostraba cobardía o huía del combate, se lo denigraba, degradaba y, en ciertos casos era ejecutado.
(1 y 2. Infanteria Egipcia. 3 y 4. Guerreros Cannanitas)
Los mandos estaban formados por miembros de familias de cierta categoría, los únicos que podían acceder a la escuela de oficiales y que conseguían prestigio y fama en la batalla, consiguiendo sus ascensos, y cuando se retiraban eran nombrados asistentes personales de los nobles, administradores del estado o ayos de los hijos del rey, que eran enviados a aprender la carrera militar a los 7 años.
(1 y 2. Infanteria Egipcia en combate. 3 y 4. Guerreros Libaneses)
La tropa tenía la esperanza de conseguir un terreno de 3’25 Ha, sin distinción entre nativos y mercenarios. El soldado recibía, además, rebaños y personal del cuerpo de servicios de la casa real para poder trabajar las tierras recién obtenidas de inmediato. La parcela podían heredarla sus descendientes siempre que entre ellos hubiese un varón apto para enrolarse. Un papiro relativo a impuestos, fechado hacia 1315 a. C. (bajo Seti I), es prueba de ello.
Armamento.

Las armas utilizadas por los soldados de a pie del ejército faraónico son de dos clases: de tiro y de proximidad: la lanzas, jabalinas, mazas, hachas de combate, espada, sable curvo, ( kopesh), los arcos sencillos y el arco de doble curvatura de origen hitita. tenían escudos de madera, cuero curtido o caña trenzada. Nada en absoluto parecido a la cota de malla o al casco; los soldados de la infantería ligera, utilizaban un arco y flechas rudimentarias hechas con una aleación imperfecta de bronce. El arco duró hasta la dinastía XVIII, para ser reemplazados por el arco triangular, más fácil de manejar y de fabricar en serie, y que lanzaba unas largas flechas de gran penetración, capaces de atravesar las armaduras.
Organización.
Ejército Tradicional. Durante el Primer Periodo Intermedio y a consecuencia de la inestabilidad, los distintos gobernadores crearon ejércitos privados, y comenzó una práctica que se hizo habitual: el empleo de fuerzas mercenarias extranjeras.

(1. Trompeta. 2. Musico tambor. 3 a 6. Porta estandartes)

Los Hicsos introdujeron en Egipto nuevas técnicas militares, como el caballo y el carro de guerra, cuyo uso quedó restringido al faraón y los nobles. Más tarde, bajo el Imperio Nuevo, los soldados adoptan un buen número de armas y de equipos originarios de Siria y de los hititas, como el arco triangular, el casco, la cota de mallas. La cota de mallas era una chaqueta de cuero con mangas cortas, guarnecida con chapas de metal

(Faraon Egipcio montado en carro de combate)

Imperio Nuevo.

Tras la derrota de los Hicsos, la Dinastía XVIII comienza una serie campañas militares y conquistas para las cuales el ejército necesitó una elaborada organización. Mantienen la caballería y los carros de los Hicsos, y estos cuerpos de élite quedaban encuadrados en Divisiones de Infantería, que constituían la principal masa de combatientes. Cada una iba mandada por un general y recibía el nombre de un dios; estaban divididas en batallones y estos en compañías formadas por unos 200 hombres, repartidos en secciones de 50. Las armas de bronce ganan en calidad, el cobre y estaño se mezclan en mejores proporciones. Las armas de hierro empleadas por los hititas, más resistentes, no parecen ser empleadas por los egipcios hasta tiempos muy posteriores. Así, el puñal de hierro descubierto en la tumba de Tutankamón es más un objeto de lujo que un arma de combate. El ejército egipcio estaba organizado tradicionalmente en grandes cuerpos de ejército organizados a nivel local, que contaban cada uno con unos 5.000 hombres (4.000 infantes y 1.000 aurigas que tripulaban los 500 carros de guerra agregados a cada cuerpo. Cada cuerpo de ejército recibía como emblema la efigie del dios tutelar de la ciudad donde había sido creado, residía normalmente y le servía de base, y cada uno poseía también sus propias unidades de abastecimiento, servicios para apoyo de combate, logística e inteligencia.

(1. Arquero. 2. Arquero. 3. Mensajero montado)

A partir de la Dinastía XVIII el ejército reclutaba extranjeros en sus filas, porque los egipcios parecian rechazar cada vez más las armas.Bajo el reinado de Ramsés II, hay dos tipos de guerreros, los infantes y los carristas, cargos que se heredan de padres a hijos, que suelen ser terratenientes. Ramsés II amplió y reorganizó el ejército, ampliándolo de dos cuerpos a cuatro. Es posible que un tercer cuerpo existiese ya en tiempos de Ramsés I o Seti I, pero no existe duda alguna de que el cuarto fue fundado por Ramsés II.

Las unidades de carros eran agregadas a los cuerpos de ejército, de quienes dependían, en una proporción de 25 carros por cada compañía. Había tres tipos de carros: de combate, y otros más ligeros y veloces: el dedicado a las comunicaciones y otro para exploración. Los carros egipcios tenían el eje en el extremo posterior y su trocha era mucho mayor que el ancho del vehículo, lo que los hacía casi involcables y capaces de girar fácilmente y cambiar de dirección en poco tiempo. Estaban tripulados por dos hombres un seneny (arquero) y el conductor, kedjen, que además debía proteger a aquel con un escudo. Un infante corría tras el vehículo, armado con escudo y una o dos lanzas. Este soldado debía rematar a los heridos, para que no quedaran enemigos vivos a sus espaldas.

(1. Conductor con Escudo 2. Arquero

3. Soldado encargado de rematar a los heridos enemigos)

(1. Arquero 2. Conductor con Escudo 3. Guerrero Cannanita)

Los mercenarios y también algunos prisioneros de guerra a los que se ofrecía la vida y tierras si luchaban por Egipto mantenían su identidad ordenándose en unidades separadas por nacionalidad y adscritas a uno u otro cuerpo de ejército, o bien como unidades auxiliares, de apoyo o de servicios.Los nakhtu-aa, conocidos como "Los del fuerte brazo" constituían unidades especiales entrenadas para el combate cuerpo a cuerpo. Estaban muy bien armados, pero sus escudos y armaduras eran rudimentarios.

(1. Arquero. 2. Mercenario nakhtu-aa. 3. Arquero Nubio)

Ramsés II, tras la batalla de Qadesh, desconfiando de los mandos existentes, reorganizó el ejército sobre tres bases:1. Los jefes del ejército pertenecían a la casa real, de hecho durante su reinado fueron sus propios hijos,2. Una alta oficialidad de origen extranjero. Los mercenarios que ascendían se mantenían leales a la persona del Faraón, obteniendo a cambio un alto rango.3. Unas tropas de élite en las que los extranjeros también tenían un papel destacado. A los guerreros nubios, asiáticos y libios de épocas anteriores, se habían añadido los shardana, soldados que eran leales a la persona del jefe, y que según los relieves participaron en numerosas operaciones bélicas. La presencia de estos mercenarios en Egipto está documentada hasta principios del Tercer Período Intermedio.

El ejército bajo la Dinastía Macedónica de Egipto.

El ejército ptolemáico se organizó según el modelo creado por Alejandro Magno. Así, existe una distinción neta entre los jinetes y los soldados de infantería, organizados en falanges de mil hombres. Como las otras monarquías helenísticas, tuvo también un cuerpo de elefantes de guerra. Los ejércitos fueron aumentando paulatinamente el número de mercenarios, profesionales de la guerra cuya principal aspiración era mejorar su propia suerte. Sin ningún espíritu patriótico, eran elementos inseguros. Los lagidas no hicieron nada para hacer frente a este problema hasta que Ptolomeo IV decidió realizar un reclutamiento nativo, buscando constituir un meollo de soldados fieles como base de su defensa militar. Los primeros Ptolomeos habían intentado establecer a los mercenarios en Egipto, dándoles así una motivación nacionalista. Para ello, se distribuía entre estos mercenarios extranjeros parcelas de tierra a cambio de su participación militar en caso de conflicto. Los lotes eran proporcionales al grado militar de sus beneficiarios; cuando el sistema fue ampliado a los nativos incorporados en el ejército, éstos tuvieron que contentarse con parcelas más pequeñas que los griegos. Este sistema puso a los soldados griegos en contacto con los nativos, y ayudó a la transmisión de nuevas técnicas agrícolas.


lunes, 13 de abril de 2009

Hatshepsut, La Reina-Faraón.


Hatshepsut fue hija del faraón Tutmosis I, gran guerrero y constructor XVIII dinastía. Este tuvo dos varones y dos mujeres con Ahmose (esposa principal, aunque no llego a llevar el título de esposa real seguramente por que alguna de sus hermanas mayores aún vivía), de los cuales sólo llego a edad adulta Hatshepsut, por lo tanto su sucesor fue su hijo Tutmosis II ( hijo de una segunda esposa del faraón), que se casó con su hermanastra Hatshepsut ( hija de Ahmose), ya que aunque los hombres eran los que alcazaban el trono debían consolidar su poder casandose con alguna mujer de procedencia real ya que su sangre era la portadora de la estirpe de Horus, las uniones entre miembros de la familia real venían condicionadas por la sucesión.
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Tutmosis II era débil y tenía mala salud y reinó brevemente. A su muerte en 1475 a.C. dejó como heredero a Tutmosis III, hijo de otra esposa, Mutnefer, y al mismo tiempo sobrino e hijastro de Hatshepsut. Con Hatshepsut tuvo una hija, Neferura que también murió joven.
Tutmosis III era demasiado joven para gobernar y Hatshepsut asumió la regencia, ya que tenía preparación para ello: sabía leer y escribir y había sido educada junto a sus hermanos varones. Hatshepsut fue consolidando su poder, se ganó el apoyo de los sacerdotes de Amón, desarticuló algunas conjuras contra ella y al llegar Tutmosis III a la mayoría de edad no le cedió el trono y siguió reinando como un auténtico faraón.


Para acallar las protestas de quienes se negaban a ser gobernados por una mujer, los sacerdotes inventaron un mito según el cual Hatshepsut había sido engendrada por el mismísimo Amón, el cual, habiendo adoptado la figura de Tutmosis I, tuvo relaciones con la esposa de éste con el fin de darle una hija que gobernaría Egipto. Además Hatshepsut se disfrazó de hombre e hizo que se la representara en las esculturas con atavíos masculinos, barba incluida, e incluso hay historiadores que afirman que se corono como faraón, utilizando su “disfraz” de hombre.
Se mantuvo más de veinte años en el poder, durante los cuales su país gozó de relativa tranquilidad y prosperidad. Sometió a los rebeldes nubios y envió una expedición al sur en busca de especias.


Su muerte es un misterio. No se sabe cómo y cuando murió, aunque debió ser hacia 1458 a.C. Hay una teoría según la cual Tutmosis III, cansado de que su tía y madrastra ocupara su lugar, conspiró contra ella, la asesinó y ordenó borrar todo rastro del hecho vergonzoso de que una mujer hubiera ocupado el trono de Egipto. Lo cierto es que Hatshepsut desapareció repentinamente de la historia. Su nombre fue borrado de muchos grabados, aunque dejó uno de las mejores templos que hay en egipto, que fue construido por su fiel seguidor Senmut, con el cual se decía que mantenía una relación.... muy especial.
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Cuenta la leyenda que la mañana se levantaba suave. La tenue luz del sol que abrasaba la arena y las vías centrales de Tebas, bañaba el dormitorio real con la reverencia de un subordinado. A los pies de la cama escondida tras blancas cortinas de fino lino, un vestido se deslizaba serpenteando el borde de la alcoba. Tras las finas cortinas de lino la silueta de Hatshepsut se desperezaba .
El matinal ritual del baño, el masaje con ungüentos y perfumes estaba preparado en la sala anexa al principal dormitorio. La peluquera real se abrió paso entre las demás sirvientas que esperaban a la reina-faraón para darle la bienvenida a un nuevo día como a un dios, como lo que realmente representaba como faraón y descendiente de Amón.


Rodeada de aromas capaces de embriagar al más hediondo de los animales, Hatshepsut pensaba en las palabras que Senenmut, ministro de su máxima confianza, le había recitado la noche anterior. Algo maravilloso vería aquella mañana en la orilla oeste de la ciudad. Allí se levantaba la principal obra ordenada por la soberana, un templo dedicado a Amón, su padre divino, y a Tutmosis I, su padre terrenal. Como todo faraón, Hatshepsut había ordenado levantar diversos templos que asegurasen una morada para los dioses por todo el Alto y Bajo Egipto, pero ninguno se parecería a Dayr al-Bahari.


Tras el aseo rutinario, la sesión de peluquería y también la de maquillaje, la reina atravesaba su corte seguida por sus damas que cuidaban el largo y casi transparente vestido que Hatshepsut había elegido para aquel día. En medio del patio central de palacio, Senenmut aguardaba a la reina con la que muchos comentaban que el ministro tenía una relación más íntima que profesional. La verdad era que la reina había posado el cuidado y protección de su única hija, Neferure, en aquel ministro que gozaba de múltiples privilegios permitidos por la soberana. Aquella mañana, ser el acompañante oficial de Hatshepsut era uno de aquellos favoritismos por el ministro.


Coartados por las compostura que debían tomar ante el pueblo, Senenmut y Hatshepsut tan sólo se cruzaban miradas que se colaban en el descanso de algún vigía de la figura real. Al fin y al cabo, el destino estaba cerca y una vez dentro del templo, serían libres para dar libertad a sus sentimientos. Los olores de flores y arbustos de todas las especies, y el romper del agua sobre alguna dura superficie indicaban que ya estaba cerca de su destino, el paraíso construido para albergar el ka de la reina-faraón se encontraba a tan sólo unos metros de ellos.


Dicen que los ojos de Hatshepsut brillaron como el sol cuando vieron la maravilla que su ministro había dirigido para ella. En la estéril tierra que ahora se extiende frente al templo de Dayr al-Bahari, una amplia avenida de árboles daba paso a la entrada principal del santuario. A su paso y a una de los lados, el gran estanque del templo albergaba barcas que desprendían el dulce olor del incienso, las mismas barcas que se utilizarían después para los rituales guiados por la reina bajo su papel de faraón. Ella había sido la que había dibujado el relieve de aquel templo, pero no podía imaginarse el paraíso terrenal que su ministro había diseñado para ella.


Inmersa en una atmósfera celestial, la pareja atravesó el jardín y accedió al interior del templo donde Hatshepsut se pudo ver representada en las paredes como máxime heredera del trono del Alto y Bajo Egipto. Allí estaba, junto con el joven Tutmosis III, adorando a sus antepasados, su abuelo Tutmosis I y su padre Tutmosis II, y también a su madre, la reina Amosis. Senenmet, como maestro de obras había cuidado todos los detalles del linaje de su reina a la que en la terraza superior había mandado representar como Osiris, atravesando el umbral de la muerte y convirtiéndose en sol. Aquel templo recogía todos los episodios de gran relevancia que se habían sucedido en la vida de la reina egipcia.


Enamorada de aquella morada, Hatshepsut decidió pasar aquel día en su templo, en su paraíso y acompañada únicamente por un pequeño séquito que garantizara todos los placeres necesarios, y por su ministro Senenmet. Aquel regalo merecía una gran recompensa antes de que los rituales convirtieran aquel escenario en algo sagrado y de obligatorio respeto.

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Dayr al-Bahari es conocido como el templo sagrado de los sagrados, el espléndido de los espléndidos, un lugar donde la vida, la importancia y el papel que representó una reina-faraón que estuvo por años condenada al olvido por ser mujer. Sin embargo, aquel templo fue tan importante para la sociedad del Antiguo Egipto, que muchos fueron los enfermos que residieron en el interior del templo para buscar su cura y la paz que supo dirigir en Egipto Hatshepsut, la reina-faraón.

jueves, 9 de abril de 2009

¡¡¡¡FELICES PASCUAS!!!!


HOLA AMIG@
TE DEJO ESTE MENSAJE DE PAZ HOY EN ESTE JUEVES SANTO, EN EL INICIO DEL VIA CRUCIS QUE VIVIO JESUS PARA SALVAR AL MUNDO.
ES POR ESO QUE TE DEJO UNA REFLECCION, PARA SIMBOLIZAR EL SACRIFICIO DEL HIJO DE DIOS EN LA TIERRA, MAS ALLA DE SI SOMOS CREYENTES O NO, ES UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA ACECARNOS UNOS A LOS OTROS Y TRABAJAR POR EL BIEN COMUN.
TE INVITO ENTONCES A BREGAR POR LA PAZ, LA UNIÓN Y LA AMISTAD EN NUESTRO PEQUEÑO MUNDO ESPACIAL TANTO COMO EN NUESTRA AMADA TIERRA.
QUE TENGAS MUY FELICES PASCUAS.
CHRISSSS




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